RESEÑA: GALAXY FOLD, POR QUÉ VIVIR EN EL FUTURO CUESTA 49,000 PESOS

Para hablar de los teléfonos flexibles primero hay que dejar en claro dos cosas: la primera es que nos gusten o no, su desarrollo apunta a que serán el futuro inmediato de los smartphones; la segunda es que ese futuro no es 2019 y sin duda no es el Galaxy Fold, pero el solo hecho de que este móvil de 49,000 pesos exista y lo puedas comprar es un logro que vale la pena reconocerle a Samsung.

 

Pantalla o más bien pantallas

Siendo sinceros y comparado con el estándar de los smartphones actuales, el Galaxy Fold tiene un diseño extraño, e incluso diría que feo para muchos usuarios. Sin duda se trata de un teléfono con buenos acabados: cristal por ambos lados y con un marco en acero inoxidable que para nada lo hace sentir un equipo barato o malo. Pero al ser flexible, su grosor y el lomo que se forma en la bisagra del equipo lo hacen lucir y sentirse raro. Eso sin mencionar que su pantalla frontal de 4.6 pulgadas es posiblemente el mayor error que Samsung pudo cometer en el Fold, porque no solo es pequeña, sino que al estar rodeada de bordes gigantescos da una sensación de estar viendo a momento algo tan pequeño como la pantalla de un reloj inteligente.

 

Pero nada de eso importa porque cuando abres el Galaxy Fold y ves su increíble panel AMOLED de 7.3 pulgadas entiendes un poco sobre por qué los smartphones flexibles son ese futuro. Como cualquier otro Galaxy, la pantalla del Fold tiene uno de los mejores paneles en cuanto a colores y contraste. Si creías que tener un teléfono flexible significaba sacrificar calidad de imagen o sufrir al ver videos o jugar videojuegos estabas equivocado.

 

En varias ocasiones a lo largo del día me encontré usando el Galaxy Fold para cosas que normalmente no me gusta hacer en mi smartphone: responder correos largos, escribir notas o artículos enteros, o simplemente leer noticias, libros o cualquier contenido durante algo más que 15 minutos.

 

Si hubiera una killer app para este tipo de flexibles (esos que son algo entre un smartphone y una tablet) sería para consumir (en especial texto y video) y crear algo, no todo el contenido.

 

También es una pantalla que aunque no es tan frágil, se siente como algo muy delicado. El Fold es el primer smartphone que pruebo en mucho tiempo en el que tengo que ser muy consciente del uso y cuidado que le doy. Al no ser cristal (porque el cristal no es flexible aún) es más propenso a rayarse o dañarse por golpes o presión, ni pensar atreverme a limpiar la grasa de mis dedos de la pantalla con algo menos que un paño especial. Tampoco es resistente al agua, ni al polvo y aunque Samsung se aseguró de mejorar el sellado de la bisagra, el Fold no es un equipo que me atrevería a llevar de campamento, a la playa o a utilizarlo en muchas condiciones.

 

El software, bien ahí Google y Samsung

El Fold puede ser un concepto nuevo y con varias limitantes, pero está lejos de ser una idea poco pensada o sin sentido, y en gran medida es gracias al software.

 

Samsung trabajó de cerca con Google en el desarrollo de una versión de Android P pensada para flexibles, con conceptos como App continuity o multitasking.

 

La primera no es otra cosa, sino la capacidad del Fold de entender qué aplicación estás usando en la pantalla exterior y sin importar el momento o lo que estés haciendo dentro de la app, al momento de abrir el teléfono la ejecución de la app continua en la pantalla flexible.

 

Supongamos que estás viendo un video en YouTube en la pantalla externa, pero quieres apreciarlo mejor. Al abrir el Galaxy Fold la app de YouTube no sólo continuará ejecutándose, sino que el video continuará su reproducción en el mismo segundo.

 

App Continuity permite que la experiencia flexible no se rompa y por lo tanto evita la enorme frustración de tener que reabrir las aplicaciones. Una advertencia nada más la función no actúa a la inversa.

 

Para la opción de multitasking basta con deslizar tu dedo desde el borde derecho de la pantalla para poder agregar no solo una app en modo dual, sino todas las que desees que irán apareciendo como pantallas flotantes.

 

Una función un tanto útil para comparar, copiar o cortar contenido de documentos o acceder a información de otras aplicaciones sin tener que cambiar entre ellas. Pero que está lejos de sustituir a la que puedes tener una tablet actual.

 

Otros detalles

Como es de esperarse de un equipo premium, el Galaxy Fold tiene carga inalámbrica reversible, procesador de última generación, memoria RAM de 12GB, interna de 512GB y una batería impresionante de 4, 380 miliamperios con carga rápida.

 

¿La cámara? Se trata del mismo sensor de triple cámara del Galaxy S10, con la novedad de que su pantalla flexible interna tiene una pestaña con dos cámaras extras (sobre todo para apps de videollamadas) un sensor principal de 10 megapixeles y un secundario de 8MP, que actúa como sensor de profundidad.

 

Conclusión

¿Hay gente que pagaría 49,000 pesos por el Galaxy Fold en México? La respuesta es claro que sí, de hecho varios cientos de personas en el país ya tienen uno, porque tanto en la preventa como en el primer envío se agotaron todas las unidades.

 

Pero eso no lo convierte en una opción viable, incluso para usuarios que tengan esa cantidad de dinero para gastar en un teléfono. El Galaxy Fold es un experimento, pero de menos es un experimento que funciona, una locura que por supuesto tiene más peros y limitantes que cualquier otro teléfono del mercado, pero es una idea descabellada que por más extraña que luzca está bien pensada, tiene estructura y es reflejo de lo que hoy la tecnología permite y de lo mucho que ha avanzando en tan poco tiempo.

 

FUENTE: expansion.mx